Es difícil hacer una foto con personalidad de un sitio abandonado. Lo sé por experiencia. Estos lugares tienen tanta fuerza por sí solos que cualquier sello que quieras estampar se pierde. Hay excepciones, claro, como estas que acabo de encontrar de un tipo que se hace llamar aunty vanya en flickr. Tienen una gracia particular que se conserva de una foto a otra y que puede identificarse como propia.
Los interiores que retrata son algo así como el anti-IKEA. Espacios polvorientos, desvencijados, detalles de interiorismo maltratado por la entropía y juegos de texturas que parecen cuadros cubistas erosionados por el paso de una tormenta de arena.
Hay algunas fotos que son exactamente lo que yo me imaginaba cuando el padre y el hijo de La Carretera exploraban las casas que iban encontrando en busca de comida, abriendo armarios y cajones sin éxito y topándose con rastros descoloridos de presencia humana. Fogonazos de recuerdo del mundo que se perdió que multiplican la desolación hasta límites desconocidos.
Regálense la vista con las excursiones de la tía Vanya aquí.