El futuro de la civilización: las dos caras de una moneda

Michio Kaku es un futurista, físico teórico y anfitrión de diversos programas de divulgación científica, que a la manera de Asimov, Feynman, Clarke (que en Titán descanse) y toda esa amable gentecilla consigue explicar cosas interesantes y complejas de modo ameno. Esta es la opinión de un científico soñador sobre cómo llegaremos, eventualmente, a explorar la galaxia mediante sondas de Von Neumann.

Aunque afirma:

“Las matemáticas parecen implicar que debería haber miles de civilizaciones de tipo I, II y III en la galaxia, pero hasta el momento no hemos encontrado pruebas de la existencia de ninguna de ellas. Ni una sola. ¿Por qué? Porque el paso de una civilización de tipo 0 como la nuestra, a una de tipo I, es el más peligroso de todos. Puede que nosotros nunca lleguemos a darlo. Se trata de una carrera a contrarreloj. […] Esta generación y la de nuestros nietos serán las más importantes que jamás caminen sobre la faz de la tierra, ya que de ellas dependerá que finalmente demos el paso o nos autodestruyamos por culpa de nuestra arrogancia y nuestro armamento.”

En una línea más pesimista se sitúa un informe elaborado en 2003 por algunos peces gordos de la CIA y el Pentágono junto con un consultor privado, que prevé las consecuencias que el cambio climático podría tener para la seguridad nacional de EEUU. Cambio que, por cierto, no se cuestiona a lo largo de las 22 páginas del documento, hecho público por Greenpeace.

El informe contempla la posibilidad de un cambio repentino e incluye, entre otras cosas, una línea temporal de eventos internacionales. Inmigración masiva al sur de Europa desde los países nórdicos, guerra civil en China, lucha por el control de las fuentes de agua potable, hambrunas en Centroeuropa y la transformación de Japón en islitas del tamaño de Cuenca son algunas de las excitantes posibilidades.

Preparen el abrigo, las latas de alubias en conserva y los juegos de mesa tradicionales.

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