Unas cuantas imágenes nuevas de The Road, vía el blog apocalíptico más profesional que pueden leer Quiet Earth.
Que nadie me acuse de conformismo, pero tiene todo una pinta tan de puta madre que es difícil ponerle pegas.

El diseño de producción respeta las descripciones del libro de McCarthy línea por línea: gris omnipresente. Tecnología inútil más allá de cualquier reparación. Hojas muertas. Una niebla cenicienta cubriéndolo todo.
El vestuario es el que uno esperaría en un escenario realista de colapso absoluto. La ropa que llevan los actores trae a la memoria la de los desplazados durante la guerra de Kosovo y los evacuados de Nueva Orleans.
Las caras están demacradas, enfermas. Los ojos parecen velados por una capa de lágrimas reseca e infecciosa. Excluyendo al niño, la identidad de todos los personajes parece diluída, irrelevante. Se han degradado por debajo de la mayoría de los sin techo que se ven en una ciudad moderna.
Todo el mundo parece tener mucho frío. La ausencia de todas las cosas les rodea y les amenaza constantemente. Ausencia de calor, ausencia de vida, ausencia de comida, ausencia de cualquier objetivo o significado que no sean la carretera o su propia existencia.

Estos planos son bastante amigables en comparación con los pasajes más crudos del libro. Creo que cuando se estrene, vamos a abandonar la sala con la cabeza llena de mierda. Una mierda que van a servirnos de manera cruda, primitiva, sin alardes formales ni autocomplacencia.

Unas cuantas imágenes nuevas de The Road, vía el blog apocalíptico más profesional que pueden leer Quiet Earth.

Que nadie me acuse de conformismo, pero tiene todo una pinta tan de puta madre que es difícil ponerle pegas.

  • El diseño de producción respeta las descripciones del libro de McCarthy línea por línea: gris omnipresente. Tecnología inútil más allá de cualquier reparación. Hojas muertas. Una niebla cenicienta cubriéndolo todo.
  • El vestuario es el que uno esperaría en un escenario realista de colapso absoluto. La ropa que llevan los actores trae a la memoria la de los desplazados durante la guerra de Kosovo y los evacuados de Nueva Orleans.
  • Las caras están demacradas, enfermas. Los ojos parecen velados por una capa de lágrimas reseca e infecciosa. Excluyendo al niño, la identidad de todos los personajes parece diluída, irrelevante. Se han degradado por debajo de la mayoría de los sin techo que se ven en una ciudad moderna.
  • Todo el mundo parece tener mucho frío. La ausencia de todas las cosas les rodea y les amenaza constantemente. Ausencia de calor, ausencia de vida, ausencia de comida, ausencia de cualquier objetivo o significado que no sean la carretera o su propia existencia.
  • Estos planos son bastante amigables en comparación con los pasajes más crudos del libro. Creo que cuando se estrene, vamos a abandonar la sala con la cabeza llena de mierda. Una mierda que van a servirnos de manera cruda, primitiva, sin alardes formales ni autocomplacencia.
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