“No es el fin del capitalismo, como algunos dicen”, explica Tomasdottir. “Es el comienzo de un capitalismo mejorado, dirigido no por las mujeres solas, claro que no, sino guiado por un concepto más femenino de la vida”. Eso consiste “en pensar más a largo plazo, trabajar más en equipo y tomar en cuenta no sólo las ganancias inmediatas de los inversores, sino valores más amplios, como el bienestar de la sociedad en su conjunto.”
(visto gracias a la fabulosa Jimena)