Este aparato de belleza futurista es el giróscopo láser de un misil balístico Peacekeeper. La mayoría de los misiles nucleares avanzados de las últimas dos décadas o así llevan un juego redundante de bolitas como esta, cuya increíble precisión (funcionan en el vacío espacial y debajo del agua) tiene como objetivo llevar el petardazo al lugar correcto.
La foto forma parte de esta ominosa galería de retratos de armas de destrucción masiva, cuya visita recomiendo encarecidamente. Me fascina la luz mortecina y aséptica de instalación gubernamental que ilumina a los sujetos. Parecen casi apesadumbrados, como diciendo “yo sólo trabajo aquí” desde un punto impreciso entre el retrato de cine negro y un catálogo de diseño industrial.
El fotógrafo, Martin Miller, tiene unas cuantas galerías espectaculares que merece la pena ver (si te estimulan esta clase de cosas). También podéis leer más detalles sobre el funcionamiento del giróscopo láser, que conceptualmente no es tan complejo como parece, pero cuyo proceso de fabricación sigue siendo “highly classified”.
Underground command bunker at Offutt Air Base in Nebraska, circa 1961 (via The Nuclear Vault)
La extraordinariamente bella -y previsora- Ingram me da el queo de este complemento de hogar que todos podríamos necesitar en el futuro próximo, “por si el apocalipsis zombie te pilla durmiendo”.
Aceptamos efectivo y tarjeta de crédito. No adecuado para hogares con niños. ¡Algunos de nuestros clientes han comprado uno para cada lado de la cama!
Realizado en el MIT usando equipo científico valorado en 250.000 dólares, las conclusiones que arroja no dejan lugar a dudas. Traduzco:
Los cascos amplifican las bandas de frecuencia que coinciden con las del Gobierno de los Estados Unidos, entre 1.2 y 1.4 Ghz. De acuerdo al FCC, estas bandas están reservadas para “localización por radio” (GPS, por ejemplo), y otros tipos de comunicación con satélites. La banda de 2.6 Ghz coincide con la de los teléfonos móviles. Aunque el gobierno no las utiliza, son propiedad de corporaciones multinacionales.
No hay que forzar mucho la imaginación para concluir que la moderna fiebre de los cascos de papel de plata ha sido propagada por el Gobierno, con la posible intervención de la FCC. Esperamos que este estudio anime a la comunidad paranoide a desarrollar nuevos modelos de cascos que eviten ser víctima de las deficiencias mencionadas.
Actualizad vuestro equipo.
Recuerdo cuando fui al cine a ver Dawn of the Dead (2004) sin muchas expectativas y me quedé absolutamente gilipollas desde el minuto uno. ¿Recordáis al comienzo, ese glorioso plano aéreo desde donde podemos apreciar el alcance de la catástrofe a vista de pájaro?
Me refiero a este (a partir de 5:00).
Eso es lo que me ha traído a la memoria esta serie de fotografías de The Big Picture. Destrucción masiva desde el aire; parajes chamuscados y neblinosos, casi monocromáticos; helicópteros y aviones completamente sobrepasados por la extensión del desastre; tormentas de fuego; equipos de emergencia con trajes de cobertura completa, regados de un extraño líquido rojo; no hace falta echarle mucha imaginación: la mayoría de elementos que asociamos al castigo final asolan desde unos días el estado de California.
August Brill, a retired book critic who has moved in with his divorced daughter and adult granddaughter, deals with his chronic insomnia one night by making up a story about an ordinary man thrust into a parallel reality, one in which America is embroiled in a civil war brought about by the disputed presidential election of 2000. Brill names his character Owen Brick, and he begins Owen’s story by having him wake up in a deep pit wearing a soldier’s uniform. After being rescued by another soldier, the befuddled Brick learns that he has an important mission: He is to travel to Vermont and assassinate a man named August Brill, who has recklessly invented this crumbling, war-torn alternative America using nothing but his insomniac’s imagination.
Jeff Turrentine de The Washington Post resume Man in the Dark, la última novela de Paul Auster ambientada en una guerra civil que asola Norteamérica tras la elección de Bush en el año 2000.
Según el representante demócrata por California Brad Sherman, a algunos congresistas se les dijo en privado, antes de aprobar la inyección de 700.000 millones de dólares a las entidades financieras americanas, que una de las consecuencias de vetarlo sería la implantación de la Ley Marcial en todo el país.
Es un mal momento para ser estadounidense. En los comentarios de Boing Boing donde he leído la noticia se palpa la tensión. Leerlos da miedo; se pregunta uno cuánto de alarmismo y cuánto de realidad hay en esos temores.
Norteamérica está en un punto de inflexión total. Antes de que pase un mes sabremos si cabe una posibilidad de cambio o continúa convirtiéndose en el país tercermundista más peligroso del planeta.
Try to let go of your movie-induced visions of post-apocalyptic struggle, centered on flesh eating irradiated men, broken eyeglasses, and thunderdomes, and focus instead on standing in a dark, rubble-strewn bunker trying to make heads or tail out of a (greek to me) number-laden slide rule… do you see what I see?
Cuando caigan las bombas, es muy importante saber el número de patas que te van a acabar creciendo a la altura del perineo. Junto con la máscara, las raciones y la recortada, no te olvides de empaquetar uno de estos medidores de radiación hechos de cartón. No puedo evitar asociar ideas.
Siempre he querido vivir en Detroit, y Hollywood tiene la culpa.
Primero fue Robocop, y Detroit era una tierra donde a media milla de una fábrica abandonada, cientos de jóvenes macarras abarrotaban un bloque dedicado íntegramente al graffiti, el skate y las máquinas de arcade mientras sus hermanos pequeños aprovechaban la clase de béisbol para desvalijar una tienda de televisores a golpe de bate. Por la noche, los representantes más desquiciados del gremio corporativo esnifaban coca de entre las tetas de las putas de lujo, y los robots gigantes de la OCP mantenían la inseguridad en las calles hasta que algún otro incívico los volaba en pedazos con un lanzacohetes.
Dejando aparte eso tan aburrido de las putas (yo tenía diez años) aquello sonaba emocionante. La Ciudad del Motor.
Años después, en lo que voy a llamar porque se me antoja ‘adolescencia madura’, descubrí Amor a Quemarropa (la peor traducción de un título desde La Semilla del Diablo… la semilla de quién decís, hijos de puta?). Obviamente, quise currar en una tienda de cómics allí para poder impresionar a Patricia Arquette y tirármela en mi ático bajo un gigantesco billboard después de ver tres pelis de kung-fu, todo con abundantes vapores de cañería de esos que en Europa no hay.
Y es que si con 18 años no quieres ser Clarence Worley, es muy probable que estés muerto.
Hace un tiempo, conocí a un tipo de Michigan que confirmó todas mis expectativas sobre Detroit y su naturaleza claramente apocalíptica, aunque me dijo que residir en los suburbs (no confundirse) era mejor si querías vivir sin una bala alojada en las costillas o bailando el ritmo del crack. Viniendo de la clase de americano que afirma con orgullo haber comido topo en las montañas, decidí valorar el comentario.
A decir verdad, desde entonces y salvo cuando veo alguna de las dos películas o hablo con el interfecto, me acuerdo poco de Detroit. Pero estas fotos me han vuelto a llevar allí. Su autor posee un blog extremadamente detroiter donde, entre otras cosas, inmortaliza sus visitas al equivalente arquitectónico del recto muy sucio. ¿Y qué podría gustarnos más que un recto… arquitectónico…? (Creo que este símil me ha llevado demasiado lejos.)
En cualquier caso, el esteta que hay dentro del apocalíptico que hay dentro de cualquier lector de esta página sabrá disfrutar de estas imágenes estimulantes. Sólo me queda advertirles que tengan cuidado si planean su propia excursión, porque ya saben: el crimen NO compensa.

Ya está online el trailer de la salvaje plataforma de product placement película inspirada en la obra original de Richard Matheson, Soy Leyenda. Los protagonistas son un joven y su perro, ambos de origen afroamericano, y una ciudad multicultural propensa a ser víctima de la destrucción casi total sin perder por ello su frescura. Nueva York por ejemplo.
Ocultas en el fotograma pueden apreciar dos de las corporaciones para las que el director de la película ha rodado spots. Sabemos que se trata del mismo tío que ha dirigido Constantine y ha rodado un montón de videoclips para Lil’ Kim y Jennifer Lopez. Sabemos que el guión ha pasado por varias revisiones antes de caer en manos del responsable de Yo, Robot.
Y sabemos que va a ser un espectáculo bochornoso.

Las negociaciones sobre armamento nuclear India/USA han vuelto a fallar.
La cuestión sobre la mesa es la entrada de India en el Club Nuclear (USA, China, Francia, Rusia y Reino Unido). Esto convertiría en legítimo el armamento nuclear hindú a ojos de la comunidad internacional (India tampoco es firmante del TNP) y a cambio, India sonreiría a los participantes de la nueva carrera armamentística. Debería, además, disfrutar de la sodomía en seco poner bajo supervisión americana ciertas actividades controvertidas, como la de reprocesar uranio o hacer pruebas nucleares a su antojo.
Los hindúes, pese a lo que pueda parecer por Bollywood, no son retrasados mentales y les han hecho la pedorreta.
The BBC’s Sanjoy Majumder in Delhi says the key sticking points were the issue of reprocessing spent nuclear fuel and carrying out more nuclear tests. Washington is opposed to allowing India to undertake either, but the Indian government has said any restriction would be an infringement on its sovereignty. The leaders of both countries are under considerable domestic pressure not to compromise, and with the US election approaching and the Indian government in the second half of its five-year term, time is running out for both administrations, our correspondent adds.
¿Por qué es importante esta noticia? Porque cuando una gran nación oriental dice dice que va a hacer las cosas a su manera, los que le rodean siguen el ejemplo. No es que sea malo, pero nos guste o no, vivimos en la acera de enfrente. Por cierto, Korea del Norte sigue haciendo pruebas nucleares…
El reloj hace tic.
Esto se está convirtiendo en una costumbre. El 18 de Julio es la fecha oficial de lanzamiento para Zero Killer, una nueva serie de Dark Horse ambientada en un Nueva York post-apocalíptico.
Se trata de una línea temporal alternativa que comienza cuando los Estados Unidos deciden no bombardear Hiroshima. Esto desestabiliza el sistema geopolítico mundial y da pie a un intercambio nuclear entre los bloques tras la crisis del Yom Kippur de 1973 que -odio admitirlo- Wikipedia explica francamente bien.
Los autores son Arvid Nelson y Matt Camp y The Comic Book Resource les saca jugo en esta entrevista.
The effects of the nuclear war caused much of Manhattan Island to sink below the waters. […] Navigation between the towers adds a unique element to the NYC landscape. “I like to think of the towers sort of as a large post apocalyptic Ewok village,” Nelson said.
[…] If you look at certain periods in Medieval Europe, I think when people go through really hard times religion actually becomes more important to them. You’d think going through the Dark Ages and being attacked by Vikings would make you not believe in God, but it had the exact opposite effect on people. It’s the same thing here.
Pese a los inevitables clichés de género que aparecen aquí, tras leer la entrevista y recorrerme el sitio oficial (la minuciosa línea temporal me ha dejado con la boca abierta), tengo la impresión de que esta serie tiene un transfondo político mejor documentado de lo habitual y el alcance del mensaje se aleja del habitual panfleto ultraviolento y adolescente derivado del western al que estamos acostumbrados. Y que amamos, por cierto. Pero no significa que hayamos perdido el gusto por platos más sofisticados.
¿Verdad?