Un recorrido preapocalíptico por algunas de las escenas más descorazonadoras de la crisis económica. Deprimente a tope. Gracias a Jenny por el enlace.
Un usuario de flickr y aventurero urbano llamado Ian decidió salir a dar una vuelta en bici por Londres durante la mañana de Navidad. Esto fue lo que encontró: soledad y silencio. Y viendo las fotos, me hubiera encantado acompañarle.
El tipo garantiza que no hay Photoshop.
Tan pop y decadente como puede ser la moda. Otra más en I Believe In Advertising (¿puedo odiar más ese nombre?).
Recuerdo cuando fui al cine a ver Dawn of the Dead (2004) sin muchas expectativas y me quedé absolutamente gilipollas desde el minuto uno. ¿Recordáis al comienzo, ese glorioso plano aéreo desde donde podemos apreciar el alcance de la catástrofe a vista de pájaro?
Me refiero a este (a partir de 5:00).
Eso es lo que me ha traído a la memoria esta serie de fotografías de The Big Picture. Destrucción masiva desde el aire; parajes chamuscados y neblinosos, casi monocromáticos; helicópteros y aviones completamente sobrepasados por la extensión del desastre; tormentas de fuego; equipos de emergencia con trajes de cobertura completa, regados de un extraño líquido rojo; no hace falta echarle mucha imaginación: la mayoría de elementos que asociamos al castigo final asolan desde unos días el estado de California.
“It’s a little shocking to think of how much time, effort and money went into the creation and building of these machines and how they are now little more than litter. The facilities built to house, launch and control them are often abandoned as well. Hopefully they, too will find another life in the future.”
Nueve de cada diez aficionados al fin del mundo recomiendan relajar la vista ocasionalmente contemplando construcciones humanas en estado de decrepitud.
18 fotógrafos entre los que se incluyen Edward Burtynsky y Chris Jordan, heraldos de la industrialización masiva, exponen su trabajo en Dubai a raíz de un concurso cuyo tema es nuestro planeta moribundo, todo ello patrocinado por un banco suizo… ¿Sospechoso, no?
No tengo tiempo de investigar qué cúmulo de factores llevan a dos de los países más apestosamente capitalistas del planeta a patrocinar algo así, pero les animo a investigarlo. Dejando eso aparte y como habrán captado bajo el hedor a chamusquina, las fotos, que pueden verse online, son un flipe total.
(via io9)
Acorde con el zeitgeist, perturbador y fundamentalmente descacharrante: el blog de los brokers que se llevan las manos a la cabeza.
(via vintagephoto)
via The Big Picture.
Esta imagen no pertenece a una película de zombies ni es una foto promocional del Resident Evil 4. Es una persona real fotografiada por Pieter Hugo en Nigeria.
En esta serie, los nigerianos aparecen mostrando sus hienas y monos salvajes, que han adoptado como mascotas que sacan a pasear atadas a una cadena de acero. Entre paisajes urbanos decrépitos, en una zona imprecisa entre la cultura tribal y la metrópoli tercermundista, familias enteras posan enseñando la dentadura de sus animales.
Otra serie consta de retratos de gente peculiar. Albinos, muchos de ellos de raza negra, ancianos con el rostro distorsionado por la edad o adultos con acusadas deformidades faciales. Una galería de mutantes que sobreviven cada día a su propia maldición en un entorno social inhóspito.
Su serie sobre la vida en Sudáfrica es una cacofonía delirante de sangre, cartón, polvo, armas de fuego y retratos íntimos de familias locales. Un blanco germánico aficionado a la caza, posando ante la cámara junto a sus hijos clónicos; todos llevan mono de camuflaje, rifle y municiones. Un vendedor de ataúdes rodeado de su mercancía. Animales atropellados. La calavera recién extraída de un antílope adulto. Detalles de interiorismo tan cotidiano como delirante.
La obra de Pieter Hugo es un atisbo a lo que pasa cuando la semilla de la civilización crece deforme, nutrida por inmundicias. Apoyen las artes visitando su web.
Es difícil hacer una foto con personalidad de un sitio abandonado. Lo sé por experiencia. Estos lugares tienen tanta fuerza por sí solos que cualquier sello que quieras estampar se pierde. Hay excepciones, claro, como estas que acabo de encontrar de un tipo que se hace llamar aunty vanya en flickr. Tienen una gracia particular que se conserva de una foto a otra y que puede identificarse como propia.
Los interiores que retrata son algo así como el anti-IKEA. Espacios polvorientos, desvencijados, detalles de interiorismo maltratado por la entropía y juegos de texturas que parecen cuadros cubistas erosionados por el paso de una tormenta de arena.
Hay algunas fotos que son exactamente lo que yo me imaginaba cuando el padre y el hijo de La Carretera exploraban las casas que iban encontrando en busca de comida, abriendo armarios y cajones sin éxito y topándose con rastros descoloridos de presencia humana. Fogonazos de recuerdo del mundo que se perdió que multiplican la desolación hasta límites desconocidos.
Regálense la vista con las excursiones de la tía Vanya aquí.
Unas cuantas imágenes nuevas de The Road, vía el blog apocalíptico más profesional que pueden leer Quiet Earth.
Que nadie me acuse de conformismo, pero tiene todo una pinta tan de puta madre que es difícil ponerle pegas.
El set en sí es bastante ridículo, pero esta foto me gusta. El Piano + 28 días después + los aristócratas pirómanos de Rollerball.